Nuestra Señora del Carmen

   En el año de 1548 el Ayuntamiento regaló un solar al regidor Hernando de Villanueva para construir una ermita que se dedicaría a Ntra. Sra. de los Remedios, el terreno se encontraba en el camino que va hacia Atlixco, actualmente Av. 16 de Septiembre; posteriormente en 1549 se amplió la donación a tres solares; cuenta el historiador Echeverría y Veytia que en el lugar denominado años después como la Plazuela del Carmen, se realizaban corridas de toros y que incluso el origen de la ermita puede estar relacionado con este hecho pues según la tradición, el regidor de Villanueva, lidiando un toro y estando en peligro de muerte, escapó milagrosamente e invocó a Ntra. Sra. de los Remedios quien lo ayudó a salir de ese peligro, en gratitud de lo cual erigió esta ermita y colocó su imagen en ella, hecho que está representado así en un lienzo que se encuentra a mano derecha de la entrada del templo; en 1552, como era costumbre de la época se buscó a alguien que se hiciera cargo de velar por el cuidado de la ermita, y fue así que se cedió al gremio de los sastres, quienes erigieron una cofradía que veló por su mantenimiento.

  
Es importante citar que para 1586 llegó a Puebla la orden de los Carmelitas Descalzos, la cual por cierto fue la última de las cuatro grandes órdenes mendicantes que llegaron a la Nueva España (Franciscanos, dominicos, agustinos y carmelitas), y que además debe su nombre a la montaña del Carmelo en Palestina, donde tuvo su origen en el siglo XII.. Les fue cedida la ermita de la virgen de los Remedios.

  
Poco después, gracias al obispo Diego Romano, esta ermita obtuvo tres porciones de terreno más, con lo que se logró la construcción de un convento y una iglesia dedicada a la virgen del Carmen.

   Parte de estas construcciones era un huerto que se hizo famoso por sus cultivos, y era conocido como la Huerta de las Peras; estos religiosos tenían un enorme interés en la agricultura, por lo que incluso se les atribuye la introducción de la alfalfa en Puebla, la que era desconocida hasta el siglo XVIII; para el riego de sus terrenos se les cedió una parte del agua sulfurosa del llamado ojo del matadero (en donde actualmente se ubica el Paseo Bravo); para 1844 existía ya el denominado panteón de Sta. María del Carmelo, ubicado a un lado del atrio; se dice que tenía cuatro corredores que lo cerraban, había 96 columnas de estilo gótico que sostenían igual número de arcos del mismo estilo, tenía también árboles y flores en el centro, sin embargo para 1880 se clausuró este panteón y 11 años más tarde se derrumbó.

   Actualmente el templo sólo ocupa media manzana, contrastando con las cuatro que en un inicio ocupaba.

   DESCRIPCIÓN

   El atrio, que está ubicado del lado de la Av. 16 de septiembre, es alargado, angosto y con un piso de lajas de piedra, a desnivel respecto de la calle y cerrado por una barda alta en la cual existe en azulejo la imagen de la Virgen del Carmen, ubicada en el arco de entrada del lado de la 17 oriente.
 
   LA FACHADA

   La fachada principal está hecha a base de petatillo y azulejo combinados; y en una mayor parte es a base de piedra de cantería gris; está dividida en tres cuerpos; en el primero encontramos la puerta de entrada al templo, formada por un arco de medio punto; a los lados existen dos nichos, en uno de los cuales se encuentra la imagen, en escultura de la Virgen del Carmen. En el segundo cuerpo que ese de piedra de cantería gris, encontramos al centro la ventana del coro y en la parte baja de esta, la imagen de la Virgen de los Remedios, realizada en azulejo; a cada lado de la ventana y labrados en piedra, están los escudos carmelitas con la corona y el brazo de san Elías que porta la espada con lenguas de fuego. El último cuerpo (la parte más alta) es a base de petatillo y azulejo en variados colores, al centro se ha colocado un nicho que alberga la imagen de la Virgen del Carmen sosteniendo al Niño Jesús. Finalmente, rematando todo el conjunto hay una cruz con un ángel a cada lado.

   Al lado de esta fachada en la parte superior, encontramos un muro calado que se conoce como espadaña y que alberga cuatro campanas, remata en una especie de sol construido en ladrillos, y esto debido a que usualmente en la arquitectura virreinal las construcciones de los carmelitas no tenían torres.

   Al lado derecho de la entrada principal del templo se ubica el acceso al convento, cuya fachada está decorada con petatillo y azulejo; se nota que existían tres arcos, dos de los cuales han sido tapiados, el del centro se conserva actualmente como entrada; en la parte superior se encuentra una estrella de cuatro picos que deja círculos a los lados, abajo, hecho en argamasa, resalta el escudo carmelitano recargado de adornos, la cruz que se vuelve ancla con las tres estrellas y la corona en la parte alta. Rematando esta fachada, se observa un nicho que sobresale en lo alto y alberga una escultura del Señor San José. En el convento, se encuentran los servicios más importantes destinados a satisfacer las necesidades de reflexión y oración de los religiosos.

    EL TEMPLO

   Tiene planta de cruz latina cubierta con una bóveda dividida en cinco tramos y decorada con molduras doradas que forman triángulos; tiene cinco ventanas a cada lado; enseguida encontramos. Cada tramo de bóveda está soportado por columnas que en la parte superior rematan en una cornisa que recorre todo lo largo del edificio e igualmente se adorna con filos dorados. Sobre el crucero se desplanta la cúpula de media esfera y se adorna con recuadros dorados y cuatro ventanas.

   A lo largo de los muros, en la parte baja, existe un lambrín de azulejos con un remate de piedra de cantería, unos roleos adornan la parte central de cada sección; en general el templo es elegante en sus formas arquitectónicas, en los colores gris y blanco predominantes de los materiales: la piedra que conforma las pilastras, el lambrín, los aplanados en blanco y los filos dorados.

    Encontramos además tres capillas; la primera, a la izquierda de la entrada principal, está dedicada a santa Teresita del Niño Jesús, su planta es octogonal e incluye un espacio destinado al coro, hay unas hermosas pinturas que decoran todo lo alto de la bóveda; la siguiente capilla es la más pequeña de las tres y está dedicada a san Juan de la Cruz, es austera en decoración pero elegante en sus formas; finalmente encontramos la capilla dedicada al Niño de Praga que tiene mucha devoción..

   OBRAS DE ARTE

   Entre las obras más destacadas que podemos admirar está una pintura al óleo que presenta a un santo carmelita que probablemente es San Alberto que está repartiendo pan a los pobres que lo rodean, arriba hay una cartela en latín que dice: «Dispersis debit pauperibus iustitia eius manet in sucursum populi», cita del Salmo 11 y que significa «Distribuye a los pobres; su justicia permanece por siempre en socorro del pueblo». También podemos encontrar un lienzo pintado al óleo sobre madera, obra de Cristóbal de Villalpando de finales del siglo XVII, con el tema de la Santísima Trinidad, quizá la mayor obra maestra del templo. Hay además otras obras como un lienzo del siglo XVIII de la Virgen del Carmen rescatando con el escapulario a las almas; la escultura de la Virgen de los Remedios, antigua patrona del templo, quien sostiene al Niño Jesús en sus brazos y que ahora en encuentra en un nicho protegido con vidrio.

    En el altar principal se encuentra la escultura de la Virgen del Carmen que carga al Niño Jesús, la cual tiene pelo natural, porta la corona imperial que nos habla de su dignidad y es obra de José Villegas Cora.

   Otros artistas que han contribuido, en este templo con sus obras son José Joaquín Magón, quien pintó los lienzos de los muros; el escultor Zacarías Cora; Lucas Méndez y Manuel Tapia, entre otros.

FIESTA PATRONAL
16 de julio.

SELECCIÓN:
ARQ. J. ANTONIO E. BRAVO MÉNDEZ

Bibliografía:

"Las Iglesias de la Puebla de los Angeles"

Eduardo Merlo Juárez, José Antonio Quintana Fernández.

UPAEP, A.C. 2001


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Historia y descripción arquitectónica.
58- Ntra. Señora del Carmen
(16 de Septiembre y 17 Oriente)