TEMPLO DE NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED Y DE LOS SANTOS MEDICOS COSME Y DAMIÁN

   En el año de 1575 los religiosos mercedarios obtuvieron la autorización formal para establecerse en la Nueva España. En 1598 el obispo de Puebla Don Diego Romano los recibió y les otorgó mediante una venta simbólica dos solares donde estaba ya construida una ermita dedicada a los santos médicos Cosme y Damián, con la condición de conservar esa advocación para la ermita o cualquier otro templo que se levantara. En ese mismo año llegó Fray Juan de Herrera quien poco a poco y recolectando limosnas compró los demás solares de la manzana.

   La ermita fue demolida, iniciándose la construcción del templo en 1607, quedando terminado y consagrado en 1659. Se denominó al conjunto "Convento de San Cosme y San Damián del Real y Militar Orden de Nuestra Señora de la Merced, Redención de los cautivos".

   La portada principal del templo es de cantería, labrada por Julián de Cárdenas. Consta de dos cuerpos y un remate, cada cuerpo se forma de columnas pareadas de orden dórico la del primero, entre las cuales se encuentran las esculturas de San Damián y San Cosme; el segundo cuerpo, de orden jónico alberga las esculturas de San Ramón Nonato y de San Pedro Armengol, y al centro un relieve en piedra de Villerías que representa a la Virgen de la Merced cargando al Niño Jesús y entregando el escapulario a los fundadores de la orden: San Pedro Nolasco y San Raimundo de Peñafort. Se remata la portada con un frontón roto que da pie a una ventana rectangular que corresponde al coro y la cual a su vez se remata con un frontón circular. La torre se levanta al sur del templo; en su arranque se dejó una ventana que tiene la forma del escudo de la Orden es decir, una gran cruz de Malta y unas barras verticales. A causa de los sitios que sufrió la ciudad en el siglo XIX, la torre se dañó tanto que hubo que demoler la mitad; lo que queda es un ancho cuerpo de planta cuadrada, delimitado por columnas corintias y un chapitel muy rebajado como remate.

   La planta original del templo es de cruz latina con capillas laterales y albergaba regios retablos barrocos, sin embargo, en 1817 todos los retablos fueron destruidos por la influencia neoclásica, a excepción de los que se ubican a ambos lados de la puerta de ingreso, y por indicaciones del superior fray José Santos Coy, se rompieron los muros laterales de las capillas con la finalidad de que el templo tuviera corredores a ambos lados de la nave central, es decir, como un templo de planta basilical. Hacia 1835 se hicieron otras reformas quedando el edificio mas o menos como hoy lo vemos. El coro ocupa dos tramos de bóveda la cual es de medio cañón con lunetos; la cúpula de media naranja arranca de un pequeño tambor ochavado y alberga ocho ventanas arriba de cada una de las cuales se repite el escudo de la orden. En los muros laterales las ventanas se cubren con vitrales que representan a los evangelistas. En los muros laterales del presbiterio se encuentran unas enormes pinturas al óleo que representan la Apoteosis de la bendita Orden Mercedaria y otra a Nuestra Señora de la Merced con los fundadores de la orden. El altar mayor es de corte neoclásico y por debajo de él se accede a la impresionante sacristía. Las capillas están dedicadas a diferentes santos.

   El gran atrio es un patio cuadrado, con una puerta al frente, otra esquinada y otra lateral. Como parte del convento, destaca fundamentalmente la portería, una alta crujía en dos niveles que mira hacia el atrio y que está conformada en su primer piso por arcos y pilastras profusamente adornados con yeserías, excelente ejemplo de la exuberancia barroca del siglo XVII. Los arcos originalmente constituían un portal de peregrinos los cuales fueron cegados en el siglo XIX. La parte alta consta de arcos simulados con ventanas y óculos muy elaborados en argamasa y que correspondían a las celdas de los religiosos. Anexa a este antiguo portal se encuentra una capilla de una nave, construida en lo que fueron los corredores abiertos del claustro y que ahora es la Capilla del Sagrario. El claustro es muy amplio, con pilastras y arcos de medio punto formando cuatro corredores en los dos niveles. En el antiguo convento se conserva una magnífica pinacoteca, lienzos que seguramente adornaban los altares barrocos.

SELECCIÓN DE: GUADALUPE LARA AGUILAR

Bibliografía:

"Las Iglesias de la Puebla de los Angeles"

Eduardo Merlo Juárez, José Antonio Quintana Fernández.

UPAEP, A.C. 2001

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Historia y descripción arquitectónica.
22- Ntra. Señora de la Merced
(10 Poniente y 5 Norte)